Cuatro jóvenes de la UTN desarrollaron una aplicación para chicos con autismo.

Se trata de PictoTEA, una app que ofrece soporte a chicos y chicas con TEA para que puedan comunicarse utilizando sistemas alternativos y aumentativos de la comunicación, reemplazando las tradicionales tarjetas por pictogramas digitales que pueden reproducirse en voz alta. Tiene seis niveles de dificultad y se encuentra disponible gratis para Android.

 

Cuando los calificaron con 10, en la materia de Proyecto Final de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la UTN, ni Juan Brito, Matías Borges, Franco Di Stéfano o Martín de la Llave se quedaron sentados. Además de pararse a festejar, empezaron a motorizar su idea para transformarla en una realidad para todos aquellos que la necesiten: PictoTEA, una aplicación para ayudar a chicos con TEA (Trastorno del Espectro Autista).

La aplicación genera nuevas herramientas para la comunicación, a través de dispositivos móviles, reemplazando las tradicionales tarjetas por pictogramas digitales. Los mismos pueden reproducirse en voz alta y hay seis niveles de dificultad para que cada uno pueda “adecuar la tecnología a la etapa de aprendizaje y orientación que está atravesando”, señala Brito. A medida que va avanzando, la tecnología “va complejizándose, acompañando el proceso terapéutico”.

PictoTEA (antes llamada PSPECS) además incluye un chat. “Siempre dependiendo de la etapa en que estén y los estímulos que puedan manejar”, aclaran. La idea del mismo es que pueda servir para que los chicos manifiesten proactivamente sus necesidades.

“Buscamos que lo digital ayude a contener a los niños, los padres y los profesionales y que puedan aprovechar las nuevas herramientas que surgen a partir de la incorporación de tecnología”, explican. Para los desarrolladores es clave “aprovechar el magnetismo de los chicos con este tipo de dispositivos para ofrecerles nuevas alternativas de comunicación”. Ya lo están probando en distintos establecimientos con la intermediación de profesionales y “sin afectar su rutina”. Por eso, señalan, “los pasos para probarla son muy pequeños”.

Gracias a la digitalización de la comunicación, los profesionales pueden contar con informes periódicos. Con esto buscan ayudar a que puedan llevar un mejor control del avance de los chicos en el uso de la aplicación y así poder “ajustar” donde sea necesario.

Fuente: La Nación.

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