Hackers sacan a la luz vulnerabilidades de los sistemas electrónicos de voto de Estados Unidos.

Según un informe presentado por DefCon en el centro de análisis Atlantic Council en Washington existen numerosas vulnerabilidades que plantean una amenaza a la seguridad nacional, exponiendo que las máquinas electorales pueden ser fácilmente hackeadas y que, al no tener la capacidad de ser auditadas no se puede saber con certeza si fueron o no si los resultados fueron manipulados.

 

Un grupo de piratas informáticos podrían haberse infiltrado fácilmente en las maquinas de votación estadounidenses en 2016 y probablemente vuelvan a intentarlo, a la luz de las vulnerabilidades de los sistemas electrónicos de voto, señalaron investigadores.

Según un informe presentado ayer sobre cómo las maquinas de voto pueden manipularse, que incluye las conclusiones detalladas de una conferencia de hackers celebrada en julio, existen numerosas vulnerabilidades que plantean una amenaza a la seguridad nacional.

Los investigadores analizaron los resultados del concurso de pirateo “población votante”, organizado por el evento de hackers DefCon que se celebró en Las Vegas, y que mostró cómo las maquinas electorales pueden ser comprometidas en cuestión de minutos.

“Esas maquinas son demasiado fáciles de hackear”, dijo Jeff Moss, fundador de DefCon, que presentó el informe en el centro de análisis Atlantic Council en Washington.

Según el informe, el hackeo del DefCon, una reunión anual de agentes de seguridad, hackers, periodistas y profesionales en seguridad informática, entre otros, fue sólo la punta del iceberg.

Los investigadores indican que la mayoría de las máquinas examinadas incluyen al menos algún componente manufacturado, lo que incrementa la posibilidad de que se puedan introducir virus antes incluso de que se entreguen.

“Este descubrimiento significa que el punto de acceso de un hacker a un modelo o a la totalidad de una máquina electoral puede producirse antes incluso de que la máquina salga de la línea de producción”, según el informe.

Para los investigadores “con el poder de infiltrarse en la infraestructura electoral en cualquier punto de la cadena de producción, la capacidad de sincronizar e infligir daño a gran escala se convierte en una posibilidad real”.

Fuente: Clarín.

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